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El cuepro, el reloj y la tranquilidad interior o la posturología explicada para todo el mundo

Es una asociación extraña a primera vista. ¿al fin y al cabo que pueden tener en común el cuerpo, el reloj y la tranquilidad interior? El cuerpo humano es un mecanismo maravillosamente complejo, cuyas leyes busca y descubre poco a poco la medicina. Pero cómo ocurren los desórdenes y las enfermedades?

Imagine un gran reloj mecánico, cuyo mecanismo interno no es visible sino solamente audible, con una gran cantidad de rotaciones interiores. El mecanismo funciona perfectamente, las ruedas están bien lubricadas y todo el mecanismo está tan bien construido que, a pesar de que todo su interior se mueve, fuera no se percibe casi ningún ruido. En algún momento, una rueda se mueve de su sitio y, a través del movimiento, entrena el movimiento de otra y luego de otra. Hay una reacción en cadena de salida de la alineación perfecta en la que estaban… El mecanismo todavía funciona. Pero cuál es la señal que nos indica que algo anda mal? El ruido. El ruido de la fricción interior, el roce excesivo, el tensionamiento de los muelles y, en algún momento, si no se interviene, la salida del ritmo y la avería.

También ocurren cosas similares en el cuerpo humano cuando una parte ya no está en su lugar. Cuando aparece una dislocación ósea, una subluxación o incluso una contracture severa, dolorosa y persistente. La biomecánica de las articulaciones se adapta y funciona mal, aparecen tensiones musculares en todo el cuerpo, los procesos fisiológicos que ocurren automáticamente se ven alterados, el Sistema nervioso se distorsiona, el Sistema endocrino reacciona también y con él se altera el estado mental. Se instala el desorden. “Malalignment Syndrome”, dice la posturología: El syndrome de la falta de alineación structural. Como una reacción en cadena, toda la estructura está en desequilibrio y todas las ruedas se mueven de manera diferente. Y… lo sabes por tu propia experiencia, verdad? Descubres que tienes vejiga biliar o riñones o cualquier otro componente interno solamente cuando te duele, es decir, cuando el mecanismo está averiado.

La mayoría de las veces, la solución debe provenir del exterior, de alquien que sepa cómo volver a poner en su sitio los compontentes, las ruedas y lubricar el mecanismo. Por lo tanto, las cosas pueden reanudar su curso natural y el mecanismo vuelve a funcionar… en silencio. Por supuesto, hay una necesidad de conocimiento, de maestría… y talento. En resumen, es esto lo que hace la terapia Yumeiho.

Esto fue lo que me llamó la atención la primera vez que recibí la terapia hace muchos años… En mi cuerpo y en mi mente se instaló el silencio. Más tarde comprendí que la terapia (mediante los masajes profundos, las manipulaciones de la columna y de las articulaciones de la pelvis) colocaron los compontentes y reestablecieron los enlaces que había entre ellos volviendo a traer el orden interior. Y entonces, las señales de “aquí no hay orden” ya no me llamaron la atención, ya no afectaron a mi Sistema nervioso. Hubo silencio.

Y si la mente está en silencio, también hay silencio en el alma.

Es en los pocos momentos en los que la mente calla… cuando realmente vives.

Es entonces cuando tu alma está clara y despejado, entonces tienes lo que los japoneses llaman “mente del principiante”.

Yumeiho es una práctica de lucidez.

Todas las tradiciones y religions buscan la paz interior a través de la rutina. A través de la oración de la mente (oración en la ortodoxia), a través de la meditación, etc. La mente es comparada con un mono ruidoso y disperse, difícil de calmar.

Tener un buen orden en el cuerpo y en tu mentee s algo difícil de hacer, soy testigo de los miles de años de intentos y raros éxitos. Probablemente es por eso que “aquellos que volvían a poner en su sitio los huesos” estaban en los monasterios. Haz orden en ti. Organicamente. En la creación de tu cuerpo. Y debido a que el alma, la mente y el cuerpo son tres, pero una soy, la salud y la tranquilidad interior serán más fáciles de encontrar.

El cuerpo humano funciona como un reloj: si las ruedas no están en su lugar, entonces el desorden, la agitación y el ruido (la enfermedad) están presentes; si las ruedas vuelven a colocarse en su lugar…  se reestablece el orden y la salud, el silencio, la paz. Este es un caso en el que la “paz interior” no es solamente una metáfora.